Étang de Berre

La zona del Étang de Berre forma un paisaje natural excepcional gracias a su lagunas, humedales y colinas de piedra caliza, y cuenta con una riqueza reconocida a nivel mundial por la biodiversidad de su fauna y flora:

3000 hectáreas de hábitats repletos de biodiversidad contabilizados en esta zona que acoge, entre otros,
359 especies de aves,
53 especies de mamíferos,
135 especies de mariposas diurnas y diferentes especies vegetales, varias de ellas endémicas (que no existen en ningún otro lugar).

El Pays de l’Étang de Berre, territorio ocupado por el hombre desde hace al menos doce milenios, ha visto nacer importantes innovaciones de la historia y la evolución cultural de la humanidad. Es el caso por ejemplo de la cría de cabras y ovejas, que surgió en estas orillas hace 9000 años. Este acontecimiento decisivo marcó el inicio, en Europa occidental y mediterránea, de la transición entre el Paleolítico-Mesolítico y el Neolítico, periodo de la prehistoria marcado por grandes cambios técnicos, económicos y sociales.

El Pays de l’Étang de Berre también es un ejemplo emblemático de la adaptación de los hombres a un cambio climático y medioambiental, en concreto, durante la invasión hace 6000 años de las aguas del Mediterráneo, creando esta laguna que hoy se encuentra en el centro. Los cazadores-pescadores-recolectores que entonces vivían a orillas de la laguna, parte de ellos ya dedicados a la ganadería, tuvieron que adaptar sus técnicas de pesca para la especies marinas, reemplazando las que utilizaban para el agua dulce.

Por último, el territorio del Étang de Berre se caracteriza por el acondicionamiento y el cambio que realizó el hombre a lo largo de varios milenios, dando lugar a un paisaje económico e industrial muy insertado en el entorno natural. Por tanto, desde la Edad del Hierro, en el año 600 a.C., se lleva a cabo la explotación de las salinas en Saint-Blaise, en el municipio de Saint-Mitre-les-Remparts, actividad que aún se realiza hoy en día. Desde la Antigüedad, los hombres también explotan la piedra alrededor de la laguna, en concreto, la piedra caliza del Massif de la Nerthe. Más recientemente, desde el siglo XVII, la implantación de la industria química en los alrededores del Étang de Berre, con la fábrica de pólvora real de Saint-Chamas, y luego, en los siglos XIX y XX, con la producción de sosa y el almacenamiento, para terminar con el refinado del petróleo que marcó el paisaje y los ecosistemas. Todo esto, antes de que las medidas de protección y de restauración limitasen los efectos sobre el medio ambiente.

Por tanto, el territorio del Étang de Berre ofrece un testimonio incalculable, y aún presente, de la larga historia de adaptación del hombre a un entorno natural, poco a poco transformado, cambiado y finalmente, conservado. Este equilibrio dinámico aún debe evolucionar respetando el bienestar de las poblaciones ribereñas del Étang de Berre, las normas del desarrollo sostenible y de la transición energética en el contexto global del cambio climático y mantener una industria sinónimo de una actividad económica y de empleo.
El Étang-de-Berre, candidatura al Patrimonio Mundial de la UNESCO